De todo lo que incluye la solicitud de admisión estadounidense, el ensayo personal suele ser lo que más inquieta a las familias — y es fácil entender por qué. La mayoría de los sistemas universitarios fuera de EE. UU. se basan en el expediente académico y los resultados de exámenes para valorar al estudiante; no piden a los estudiantes que escriban sobre quiénes son, dejan que sus notas hablen por ellos. No hay nada equivalente a ese texto de 650 palabras que, de verdad, pesa en la decisión de admisión.
El papel del ensayo en la solicitud
Para cuando se presenta la solicitud de admisión, las notas y los resultados de los exámenes ya están en el expediente. Son lo que son. Las actividades y los reconocimientos que enriquecen el currículum aparecen en otras partes de la solicitud. Así que cuando llegamos al ensayo, parecería que no nos queda mucho que decir. Sin embargo, es precisamente el ensayo el lugar donde la voz, los valores y la personalidad de tu estudiante se expresan directamente, con sus propias palabras — no solo lo que ha logrado, sino quién es y qué aportaría a una comunidad universitaria. Ese cambio, del currículum a la reflexión, es el ajuste más grande tanto para los estudiantes como para los padres.
Los dos tipos de ensayos
Los estudiantes que solicitan a través de la Common App escriben una declaración personal, de un máximo de 650 palabras. Esta declaración se envía a todas las universidades a las que el estudiante aplica a través de la Common App y responde a uno de varios enunciados abiertos — sobre un desafío, una identidad, un momento de crecimiento o un tema elegido libremente por el estudiante. Muchas universidades — sobre todo las más selectivas — también piden ensayos adicionales: textos más cortos que responden a preguntas propias de esa universidad y que solo recibe esa universidad.
No es un texto académico
Aquí es donde muchos estudiantes con buen expediente tienen dificultades, sobre todo los que están acostumbrados a la escritura formal y estructurada. La declaración personal no necesita una tesis ni una estructura rígida de cinco párrafos. Escribir en primera persona no solo está permitido, sino que se espera. Debería sonar como tu estudiante habla y piensa realmente — honesto y concreto — en lugar del tono más formal en que escribiría para un trabajo del colegio. Eso sí, honesto y sincero no quiere decir descuidado. Las universidades también lo usan para evaluar la calidad de la escritura, así que la calidad y revisión son críticas. Pero simplemente no es el tipo de escritura para el que la mayoría de los estudiantes han sido entrenados.
Qué caracteriza a un buen ensayo
A menudo, los estudiantes se quedan atascados buscando el evento o tema perfecto, cuando lo que más suele importar no es el hecho en sí, sino el crecimiento que desencadena. Cómo creció el estudiante, ya sea algo que el estudiante descubrió sobre sí mismo, sobre otras personas o sobre el mundo en general. Un ensayo que solo describe lo que pasó se lee como una anécdota; uno que además reflexiona sobre cómo transformó al estudiante se convierte en una reflexión genuina.
Una forma práctica de entender lo que las universidades valoran es leer ejemplos reales. Algunas universidades publican ensayos reales de estudiantes admitidos junto con los comentarios sobre la valoración de los responsables de admisiones sobre ellos — Johns Hopkins mantiene una buena colección aquí. Vale la pena echarle un vistazo antes de que tu estudiante empiece un borrador.
En lugar de preguntarse qué quieren oír los responsables de admisiones, tu estudiante debería preguntarse qué le gustaría que un desconocido que leyera el ensayo entendiera sobre él. Cuando escribes con ese objetivo, es más fácil que el resultado resuene a autenticidad y sea bien valorado. Un ensayo escrito para impresionar suele percibirse precisamente así, y el impacto en los responsables de admisiones termina siendo negativo.
Una nota sobre la IA
Es tentador recurrir a herramientas como ChatGPT cuando se acerca una fecha límite, pero la mayoría de las universidades son explícitas: este ensayo tiene que estar escrito por el propio estudiante. Quienes leen las solicitudes pueden detectar un texto que no suena como si lo hubiera escrito un adolescente. Incluso si la herramienta es capaz de ajustar el tono, es prácticamente imposible que transmita honestidad y autenticidad. La IA está bien para revisar gramática y ortografía, o incluso para generar algunas preguntas para arrancar con la lluvia de ideas. Pero su papel debe acabar ahí. No debería redactar un esquema, escribir párrafos para que el estudiante solo los retoque, ni traducir al inglés un ensayo escrito en otro idioma. Si un profesor de confianza te ayuda, te revisará la gramática pero no te va a escribir el ensayo. La misma lógica se aplica a la IA.
Cómo puede ayudar una consultora
Mi papel no es escribir el ensayo en lugar del estudiante, ni reescribir su borrador hasta que deje de ser propio. Mi papel es hacer las preguntas adecuadas, ayudar al estudiante a encontrar su propia historia, y acompañarlo durante la redacción y la revisión con comentarios honestos en el camino. A la mayoría de los estudiantes les sorprende lo claro que se vuelve el proceso cuando entienden que el ensayo no es un examen que hay que aprobar — es una oportunidad para ser escuchado.